El pasado 16 de mayo, se vivió en Vicuña una tarde increíble con la puesta en escena “Del suelo al Silabario, Memorias de la educación rural en México”, una propuesta de corte documental que cautivó al público.
La obra, concebida bajo la dirección de Mayra Vargas y con un texto elaborado por Sonia Gregorio, ofreció un profundo y conmovedor recorrido por las complejidades, los retos y la profunda vocación de la enseñanza en las zonas rurales del país. La representación cobró una dimensión íntima y profundamente personal gracias a las actuaciones de la propia directora y escritora.
Como bien señalaba la premisa central de la obra, “Del suelo al silabario es la línea imaginaria del trópico de Cáncer que, pienso, me hará volver a casa”, encapsulando así un anhelo nostálgico de retorno a los orígenes, a las raíces comunitarias y a la identidad geográfica y emocional.
La trama se centra en la historia de la maestra Minerva Coronado Torres, madre de la directora, quien heredó de su padre, abuelo de la creadora, la rabia. Al nacer fue mordido por un perro, desencadenando una cadena de circunstancias donde la rabia, tanto literal como simbólicamente, marcó de manera determinante el devenir de sus vidas. Precisamente, el relato fue hecho con la intención de exorcizar y deshacer dicha rabia a través de la memoria colectiva y escénica.
El resultado fue una travesía tejida de aventuras entrañables, dolorosas ausencias y sólidas redes afectivas que, desafiando el paso del tiempo y las adversidades geográficas, continúan perdurando en la memoria de los pueblos. Dejando así con las emociones revueltas a los espectadores de Vicuña.